Y heme aquí escribiendo nuevamente, sacando conclusiones como siempre, reprochándome cosas por un lado, echando culpas por el otro. Una mezcla de sentimientos sin lugar a dudas, que dan lugar a un balance negativo sobre todo, y es por eso que recurro a este medio. Pasa que es como todo claro, cuando las cosas van bien nos olvidamos de quienes nos necesitan, nos metemos en nuestra burbuja, y no miramos alrededor, somos cada vez más egoístas. Se me ocurre una analogía como estando en un cohete. Sería algo así: cuando estamos por encima de la superficie y alejándonos cada vez mas de ella, miramos cada vez más para arriba, dejamos atrás a la superficie y todo lo que se encuentra en ella, solo nos concentramos en nuestro despegue y en tratar de llegar cada vez más arriba. Pero cuando van mal, ahí sí. Ahí miramos para la superficie, pero desde abajo, estamos ahora sumergidos, buscamos en la superficie alguien que nos dé una mano, alguien que pueda tirarnos una soga, para poder salir del pantano.
Y es que lo mismo me sucedió con este blog, este blog por mas freaky que suene, se había convertido en mi descarga de pensamientos, en mi mea culpa, en mi confesionario, todo lo que un hombre normal necesita a la hora de esclarecer sus pensamientos para poder ordenarlos, archivarlos y seguir con el día a día. Lo que sucede es que lamentablemente siempre me toco ser un tipo con ideales, claro supuestamente no debería usar la palabra lamentable, sino mas bien afortunado. Pero sucede que no es tarea fácil mantener firmes los principios de uno cuando queremos que sean tan fuertes, ya que por cada sufrimiento que estos nos traen, los cuestionamos, con toda nuestras fuerzas, pero también depende de nosotros, de nuestro otro yo, que los mismos sigan ahí firmes, con convicción de que esos pilares deben ser cada vez más fuertes, y no lo contrario. Y esta vez fue la fidelidad, la que sufrió mis más duras críticas, mis más severos cuestionamientos, sin darle tregua alguna. Es que había conseguido una pareja, y la misma paso a ser todo, y mucho más claro que lo que este blog hacía. Paso a ser mi confidente, mi fuente de lamentos, mi compañera, mi pareja. Pero es el día de hoy que esa palabra está desvaneciendo, como una sombra en la niebla que se aleja, vemos como se rompe la relación, esta vez no a causa de mis inseguridades o falta de compromiso, sino que me toca vivir de espectador. Expectante de una respuesta que cada vez se aleja más, de un “que hubiera sido” cada vez más usado, de todo lo que es la nada.
Y es por eso que hoy nuevamente vuelvo aquí, a realizar mis confesiones, a buscar alivio cuando aparece esa piedra en el pecho, a tomar aire para seguir adelante, esperando que todo mejore, y sabiendo que siempre hay que levantarse después de un golpe, y poner todo para salir adelante, ya que cuanto más fuerte haya sido el golpe, si sabemos levantarnos, más reconfortante será el placer de haberlo superado.