jueves, 10 de marzo de 2011

El poder de saber

Que increíble que es saber todas esas cosas que uno se guarda y no las puede decir por… bueno por miles de motivos. Por ejemplo hay muchas veces que me pasa que sé que he hecho algo muy bien, o le he dado una idea genial a un amigo y el festeja la misma infinitamente sin darme reconocimiento alguno, pero en el fondo se que no estaría nada bien quitarle el crédito, mejor es verlo como disfruta y es feliz. O cuantas veces ha pasado que hemos logrado algo realmente bueno y provechoso pero no se lo contamos a ciertas personas por el miedo de acrecentar celos en ellos. Me refiero a todas esas situaciones de las que nos damos cuenta pero que no las podemos explicitar ya sea por un motivo u otro y que solo las podemos disfrutar por dentro.

Me pasa que suelo ser terriblemente perceptivo, suelo darme cuenta muy fácilmente cuando algo le cae bien a alguien o lo cae mal. O cuando alguien esta de mal humor, o cómo reaccionan las personas frente a ciertas situaciones. Y claro esto claramente tiene que ver con lo que les estoy diciendo, esto hace que muchísimas veces sepa que le está pasando a alguien o en cierta forma que es lo que está pensando, pero obviamente no lo puedo explicitar, de lo contrario perdería todo el sentido, o todo el encanto la situación. El momento que mas me hace recordar, y me dio la idea para escribir sobre esto fue una niña que conocí hace unos meses. Fue increíble, la conocí, me encanto, le conté todo de mí, me conto mucho de ella. Yo como siempre abriéndome a cualquiera sin motivo alguno ni razón necesaria para hacerlo, disfrutando obvio. En eso luego de unas horas de charla, ya leía toda la situación, sabía lo que estaba pasando. Ella estaba disfrutando de lo que oía. Y yo más aun sabiendo eso. No fue necesario pasar a mayores, no fueron necesarios los besos ni siquiera caricias, con la mirada lo decía todo. Hubo algún que otro comentario el cual revelo la situación. Pero el hecho de dejarlo así fue increíble. Me encanto. Y tanto ella como yo supimos lo que paso. Supimos que durante ese rato nos conectamos muchísimo y conocimos a alguien que si la situación hubiese sido levemente distinta, el resto de las cosas también hubiesen seguido el mismo curso.

Qué más da, en fin, sigo disfrutando día a día de saber y poder intuir que es lo que piensa el resto y hacer uso de eso para animar a la gente, o sacarle sonrisa a alguna mujer, o conseguir algo a cambio en el momento adecuado. Simplemente es genial, y funciona.

Buenas vibras


 

Tin

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