sábado, 12 de marzo de 2011

Frágil

Frágil, delicado. Que volátiles que son algunas cosas. Que poco que duran algunos momentos, sobre todo los felices. Que fácil que se rompen algunas cosas. Como por ejemplo la confianza. No hay nada más frágil que esta. Creo que una vez que se ha roto ya es casi imposible recomponerla. Una vez le dije a alguien "La confianza es como una pieza de vidrio, después de que se rompe, por más de que la trates de arreglar, las fracturas se siguen notando". Una semana después se rompió la pieza ajja, pero bueno eso es anecdótico ya. Todo esto lo estoy vomitando por algo claro. Y como siempre cuando me pasa algo, lo trato de relacionar con todas las vivencias que tuve al respecto y en este momento me pongo a pensar en todas esas cosas que somos frágiles.

Y es que al fin y al cabo, siendo todos humanos, todos tenemos esas grietas, y esas fisuras que demuestran nuestra fragilidad. Muchos tratan de cubrirlas y taparlas como sea posible. Pero sus seres queridos y quienes mejor los conocen saben de las mismas, y saben que cuando estamos débiles o en nuestros momentos de bajón, son ellos quienes tienen que curarlas y remediarlas con palabras de encanto y caricias.

Maldad, la maldad destruye la confianza muy fácilmente. Generalmente quienes saben atacar y herir al otro, buscan estas grietas, y tratan de pegar en ellas, que es donde saben que más van a poder lastimar a su oponente. Es por eso que cuando dos personas cercanas se pelean generalmente se hacen mucho daño, ya que saben precisamente donde hacer presión, donde buscar la herida para abrirla. Pero la mayoría de las veces se dan cuenta de que han actuado con ira, y se quedan pensando y rogando que el herido no desangre luego del ataque, que la secuela no haya sido tan grande. Ya que en ese caso caerían los dos. Divino es el momento de reconciliación, donde ambos dos curan sus heridas y recomponen el daño causado.

En fin, ahora que, que saco de todo esto. Bueno creo que lo más importante de esto es tener bien en claro cuáles son nuestras debilidades, ser muy conscientes de ellas. Y sabernos mimarnos y curarnos a nosotros mismos. Fatal es mentirnos al respecto y desmentir estas cosas, ya que en ese caso nunca vamos a saber donde es que nos pegaron cuando lo hacen. Mucho mejor es saber bien donde nos pegaron, y admitir nuestras debilidades con orgullo, sabiendo que son parte de lo que somos, una parte que tal vez no queramos tanto, pero en fin si nos queremos, son esas cosas buenas o malas las que nos hacen ser los que somos.


 


 


 

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