Y como siempre, llego a la misma conclusión. Viaje a donde viaje, los viajes se nutren de las personas que nos rodean, y de las personas que conocemos en los viajes y nos muestran un poquito de sí mismas. Y resulta que estaba en Paris, y ya era el último día, los chicos del Olivos ya se habían marchado y bueno tan solo quedamos un amigo y yo. Y todos los franceses de Paris claro. Nuestra amiga Delphine estaba en la casa de su amiga María y luego de buscarla íbamos a prepararnos para ir a bailar tango. Estaba muy cansado, pero de ninguna forma me iba a perder de eso. Y resulta que el Chavo me enseño ahí nomas en la calle los pases las posturas básicas, y me mande de una. Entramos y al rato estaba bailando. Torpe en un principio claro, pero divirtiéndome en fin, de a poco soltándome, al fin y al cabo si es algo típico de Argentina probablemente no tener vergüenza y ser caradura debe servir lo mas bien! Me viene como anillo al dedo. Termino la milonga y los dos organizadores nos invitaron a tomar algo… nunca me imagine que iba a conocer dos personas tan geniales.
Por un lado estaba Angélica, una mujer de 60 años que había bebido unas copas de más y no paraba de reírse y de halagar a los Argentinos y todas nuestras formas, se sentía muy bien claro… Y después estaba Matías, quien nos estaba invitando a un vino súper bueno, y quien nos empezó a explicar sobre sus sabores, sus orígenes y todo tipo de cosas, así sin pedir nada a cambio, como suelo hacer yo. Me sentí muy identificado desde un principio. Delphine nuestra amiga escuchaba con atención o intercambiaba alguna idea con Angélica mientras tanto.
La charla continuo de aquí para allá hasta que tocamos un tema genial. Comenzamos a hablar de lo bueno que es consumir las cosas de la naturaleza, y de lo mucho que ha andado el hombre sin darse cuenta de todo lo que ha destruido y dejado en el camino, no teniendo solución alguna muchas de las cosas. Luego pasamos a tocar otro tema ya tratado muchas veces en mi cabeza, en este blog y demás. El hecho de hacer las cosas con pasión versus seguir la rutina del día a día y caminar sin mirar a los costados. Es algo que tanto a Matías como a mí nos sorprende increíblemente. Increíblemente también Matías resultaba ser muy optimista sobre estos temas pensando en que la gente puede llegar a cambiar y que si realmente se le explican y muestran estas formas que a nosotros tanto nos dan resultados estos las pueden llegar a adoptar y a generar grandes cambios. La verdad es que mi fe falla y se doblega un poco en este punto. Pero tal vez me equivoque, y ojala así sea, pudiendo haber esperanza por sobre todas las cosas. Pero es que veo a las personas tan automatizadas y tan metidas en su mundo día a día que me resulta difícil imaginarme a estas saliendo de sus rutinas y círculos diarios para poder contribuir con el resto del mundo que los rodea y del cual hicieron oídos sordos toda su vida…
En fin volviendo al tema, que increíble que es recorrer una ciudad a través de las personas que viven en ella y a través de sus pensamientos y de su forma de ver el mundo.
Sin más, a descansar por hoy…
Martin
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