Estimada sociedad. Nos hemos vuelto locos. Todos y cada uno
de nosotros estamos locos. Y aquellos a los que les decimos locos, tal vez no
lo estén tanto como nosotros. ¿Cuál es la línea que divide la locura de la
cordura? ¿Hay acaso un límite establecido para ello?
El día de hoy, uno de los mayores equipos del fútbol
Argentino ha descendido de categoría. ¿Que significa esto? Esto significa que
este equipo no podrá, por algún tiempo, disputarse el campeonato Argentino con los
mejores equipos de este país, sino que tendrá que hacerlo con los segundos
mejores.
Y he aquí donde estalla la locura. Demencia. Tal es el caso
de los hinchas contrarios del equipo que desciende, quienes hoy, están sumidos
en una felicidad ficticia, TOXICA y VOLÁTIL, debido a que su mayor
contrincante, está inmerso en las tinieblas, en un sufrimiento ABISMAL. Estamos
diciendo así, que miles de miles de personas, están felices el día de hoy,
debido a que otras miles de miles de personas, están enfrentando una tristeza
abrumadora. Si, es raro. Lo peor de ello es que si nos detenemos a pensar en
este mecanismo, el mismo responde al mismo patrón que utiliza un violador, o un
asesino. Estos personajes, a la hora de mutilar o destruir sentimentalmente a
sus víctimas, se nutren del sufrimiento de las mismas. ¿Se imaginan el fracaso
que sería para un violento encontrarse con una persona masoquista? ¿O sería tal
vez una relación perfecta? El alegrarse por la muerte, sufrimiento, o dolor
ajeno, es una conducta demente y sádica. Es una conducta que practicamos día a
día, a todo momento, a toda hora.
Debido a ello, miles de miles de personas, se ven inmersos
en un sufrimiento atroz. Si, es raro. Esto se debe a que todas estas personas
sienten que su ser esta identificado con un equipo, con una “Pasión” hacia ese
equipo, es una forma de exteriorizar el ser, y vivir nuestros enojos y alegrías
a través de las victorias o perdidas de un equipo. Si, es raro. En psicología
este fenómeno se ha estudiado, y se ha concluido que las personas desarrollan
este fanatismo como una forma de escapar de la realidad cotidiana, o como una
forma de depositar su pasión alegrías y tristezas en algo con lo que creen
sentirse sumamente identificados, y lo cual alimentan día a día, para
convencerse de ello. Esto según Eckhart Tolle puede bien ser llamado “falsa
identificación del ser”. O también, el “EGO”, o la mente racional, que nos hace
creer que somos parte de algo, que realmente no existe. O no es parte de
nosotros, sino que es externo a nosotros.
Aparejado a esto, lo que sucede es que las redes sociales, y
muchos amigos, e incluso entre familias y familiares, se ven inmersos en
discusiones completamente EGOCÉNTRICAS, tratando constantemente, unos a otros, de someter al otro con argumentos del tipo “mi equipo ha ganado más títulos” o “recuerda
cuando ustedes descendieron” o “nosotros tenemos más títulos que ustedes”, etc,
etc, etc. Discusiones sin sentido, perdidas de energías infinitas, que de nada
sirven más que para alimentar a ese EGO y esa falsa noción del SER, que continuamente
nos hace errar el blanco. Claro, errar el blanco. Pecar. Eso significa.
Lo peor de todo es que esta práctica del EGO busca la
eliminación del otro, y si lo pensamos esto no tiene sentido, ya que uno no
sería nada sin el otro. Y el hecho de que Racing se quede sin su CLÁSICO, es
aburrido, falta algo, falta esa rivalidad, esa chispa que se enciende cuando
uno enfrenta al otro. Las dos cosas son importantes. Lo mismo sucede en las
guerras, los dos bandos están tan convencidos de que son ellos quienes tienen
la razón, que buscan eliminar a su opuesto. Una vez mas, vemos que este, es el
mismo mecanismo que se utiliza en las discusiones, ya que constantemente
tratamos con argumentos de eliminar a nuestro “enemigo”.
Si todos eliminásemos a nuestros supuestos “enemigos”, a
nuestros supuestos “opuestos”, terminaríamos por quedarnos solos, o terminaríamos
por ser todos IGUALES. Lo cual no tiene sentido, ya que la riqueza esta en las
diferencias. Y eso, eso es dejar de pecar. Eso es atinar al blanco. El respeto
por el otro, por la diversidad, la tolerancia, el amor por las diferencias.
Hacia ese paradigma nos dirigimos, quienes quieran subirse al barco son
bienvenidos, quienes no quieran hacerlo… Pueden continuar viviendo en ese
mundo, en donde se cree que todos podemos vivir separados, y que solo YO tengo
la verdad de las cosas.

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