(Mediados noviembre)
En los últimos dos días me pasaron un par de cosas increíbles. Como siempre creo que tendemos a tratar en nuestra mente a relacionar las cosas como para poder entender mejor las mismas y encontrarles un sentido, más fácilmente.
Para empezar conocí a una mujer extremadamente linda, es ese tipo de mujeres que uno generalmente mira pasar y dice “uhhh nooo que mujer, imposible” ¿Imposible?. Resulta que la vi en el “Meeting point”, en el Hard Rock café, previo a la salida hacia Madrid. La verdad es que estaba lleno de mujeres hermosas y yo como siempre analizaba todos y cada uno de los detalles de ellas, aunque esta me había llamado la atención de una forma particular, y ni hablar de que nuestras miradas se cruzaron con lo cual me lleve una muy linda sorpresa.
El viaje transcurrió normalmente, paveando en el bus, divirtiéndome con mis amigos, que cada día los quiero mas ya que me hacen reír demasiado y me cuesta dejar de compartir momentos con ellos, por más de que a veces me harte un poco como me pasa con todo. Volviendo al tema lo que paso fue que en una de las paradas caminando por ahí haciendo sociales con uno y con otro, de repente me encontré mirando a esta maravillosa mujer, y para mi sorpresa ella también lo estaba haciendo, fue uno de esos momentos en los que pareciera que nos ponen Pausa. Nos miramos por unos 2 o 3 segundos, si parecería poco tiempo, pero para una mirada fue una eternidad, y todavía ahora me sorprende la cantidad de cosas que se pueden transmitir con tan solo una mirada. En ese momento ya creía saberlo todo, sin tener certeza absoluta ya que claro uno a fin de cuentas siempre existe la duda. Me guarde el momento para mí un largo rato, saboreándolo, sintiendo como si fuese mi plato favorito no queriendo devorarlo demasiado pronto ya que de lo contrario temía olvidar su sabor. De todas formas al rato corrí hacia mis amigos y se los conté para compartirlo ya que es la única forma de disfrutar de un éxito, compartiéndolo.
El tiempo continuo pasando, desdoblándose en momentos, situaciones, risas, y demás cosas pasajeras que la mente no recuerda pero que si disfruta y se complace con la calidez que las mismas le dejan.
Finalmente hablamos, nos conocimos, llego la noche, desinhibición, seducción, juegos de palabras, miradas, caricias, unión. Mas seducción, éxito, temor, muchas risas, muchas sensaciones regocijos del alma, momentos de paz, momentos de calor. Nos fuimos juntos, fue algo mágico, recordar sensaciones ocultas y enterradas, que raro pensaba que ya no estaban allí. De todas formas siempre precavido, no dándole rienda suelta a todo, sino que supervisando a toda hora, no sea cosa que por aventurarnos demasiado nos encontremos en un camino sin vuelta atrás. Más sensaciones, aunque ahora sabiendo que ella le pertenecía a alguien, un poco de decepción, un poco de ironía por parte de la vida, despreocupación, a darle vuelta la cara al sarcasmo, infierno. Momentos de pasión, cansancio, separación, paz nuevamente. Hablamos con mis amigos, les conté de todo, lo saboreamos juntos, que lindo disfrutar de vivir en pecado. Todo tiene sus consecuencias lo sé.
Compartí mucho del viaje con ella, sufrí el no compartir ciertos momentos con mis amigos, a veces hay que elegir, todo no se puede. Intercalando sufrimiento con alegría, finalmente me quede con ella, la pase muy bien. De a ratos con mis amigos de a ratos con ella, que difícil es mantener el fino equilibrio de estos dos amores. Dos amores que se celan sin ser del mismo sexo, por lo general un equilibrio estable.
Concluyo el viaje, muchos pensamientos por madurar, algunos enredos por resolver, nada grave, balance positivo.
Me fui a trabajar, a la salida, me cruzo con uno de los mejores jugadores del mundo al día de la fecha, lo mire, es uno más, me di cuenta de que no hay nada especial, es una persona al igual que todos nosotros, con debilidades, sueños, frustraciones, carne y hueso me dije! Y he aquí donde empecé a relacionar cosas, sentí que el éxito me había visitado dos veces en el mismo día, por un lado por conocer a esta mujer, quien muchos quisieran haber conocido también pero me toco a mí, lo atribuí a la suerte obviamente, de lo contrario cargar estas cosas en el ego y atribuirlas a uno mismo por lo general generan desbalances, ingenuidades, nada bueno. Pero ahora este encuentro, que genial, no será que esto se debe a los círculos en los que me muevo, a que día a día me codeo con el éxito, será que este está a la vuelta de la esquina y es solo una cuestión de actitud buscarlo. Pues ya lo creo que sí, cada vez estoy más convencido de ello. Por ahora a mantener la misma fórmula; humildad, perspicacia y sacrificio, y a seguir el mismo camino, que los frutos están en los arboles solo restara parar cada tanto, recogerlos, saborearlos y seguir.
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