(13/12/2010)
(Este es el ultimo de 4 posts. Los subi todos el dia de hoy.)
En este mundo donde todo es energía y solo somos como ases de luz trasladándonos de un lado a otro cambiando de forma continuamente, creciendo, desarrollándonos, multiplicándonos, extinguiéndonos, pero por sobre todo fusionándonos!
Y claro he aquí el punto; negociando con el amor. Pidiéndole y tratando de convencerlo de que no me haga daño, preguntándole si es realmente necesario pactar una vez más. Y este me devuelve una mirada, firme, confiada, segura, sin titubear ni un segundo, asegurando que este es el camino a seguir, que sin esto la vida no tiene sentido, que él tiene para ofrecerme lo mejor y me tienta una y otra vez con todas sus armas, las imágenes, las sensaciones, los olores, el tacto, las miradas, los besos, las caricias. Y es que este dispone de un arsenal inmenso de armas para lograr su objetivo. Y me relajo, suelto un poco la rienda, lo dejo caminar un poco libremente, y se siente genial, es como una inyección de vida pura, felicidad absoluta. Que bien que se siente poder hacerle bien a alguien y que este nos devuelva la misma o mas felicidad debido a que nosotros lo estamos llenando con la misma. Es como una multiplicación de felicidad que no termina nunca. Y le llamo felicidad por decirle de alguna manera, ya que a la sensación que me refiero debe ser similar a aquella que sienten los yonkees cuando se drogan, o a aquella que sentimos cuando logramos algo grandioso o cuando hemos hecho algo increíblemente genial y se nos llena todo el pecho de una sensación increíble, inexplicable que nos hace querer mas de eso.
Y es que el amor termina funcionando como una droga, natural claro que la llevamos dentro de nuestro cuerpo y se activa de alguna forma cuando encontramos ese alguien genial a quien veníamos esperando, pero termina siendo una droga en fin. Nunca pude dejar de pensar esto desde el primer momento que se me ocurrió. Y más me sorprende todavía cómo funciona la “abstinencia” esa etapa en donde nos estamos separando de la persona con la que mas queremos estar en el mundo, y es increíble, no controlamos nuestros actos. Para mandar un mensaje, para hacer una llamada, para mandar un mail. Y cada vez es más difícil con todos los medios que tenemos para mandar mensajes hay que estar como atajándose por todos lados para no caer en la etapa de “pesado”. Me sorprende terriblemente como con todas y cada una de las células de nuestro cuerpo queremos estar ahí al lado de esa persona y no nos importa nada, ni que hizo ni como lo hizo, nada, solo estar ahí al lado de ella. Con ustedes… El amor… a veces a favor, muchas otras en contra, destrozándote.
Algunos eligen alejarse de él todo lo que pueden, y les sirve, pero lo llevamos bajo la piel, es imposible controlarlo, en algún momento todos caen, y quienes tienen suerte caen en las manos correctas, pero cabe decir que estos son los menos.
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