miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sin ganas.

Y si, a veces nos pasa. Llega el momento en que tenemos que estar entrenando con todas las energías, o estudiando a más no poder, o laburando para lograr algún objetivo y de repente…. Nada ni un poco de ganas. Te levantaste esa mañana quisiste ponerle pilas, dijiste vamos que se puede tengo que hacer esto, pero a la hora de arrancar con todo, sin ganas. Te distraes a cada rato, buscas excusas para hacer otras cosas. A que se debe? La verdad es que ni idea. Debe ser porque a veces el horizonte está un poco lejos y se nos va un poco ese incentivo, perdemos un poco de vista las cosas importantes, y los motivos por los que realmente estamos haciendo las cosas. Y a medida que voy escribiendo esto me van volviendo las ganas. Porque pienso, ¿Por qué estoy haciendo esto realmente? ¿Ya me olvide de todos los proyectos y cosas que quiero lograr? ¿Por qué no pensar en todas las cosas buenas que tengo y todo lo que me hace seguir adelante? La verdad es que son ideas magnificas y proyectos muy prometedores. ¿Preocuparse por lo malo? No para que. Es una pérdida de tiempo. Alguna vez escuche por ahí que la preocupación es como una silla mecedora que no te lleva a ningún lado. Y que mejor forma de describirlo. Como siempre en los momentos que estas medio bajón la posta es pensar en todas las cosas buenas que tenes y ver la mitad del vaso vacio, cambiate de vereda loco! Estas en la vereda equivocada! Por ese lado no vas a llegar papa!
Así que bueno ahora con la mente más clara y sabiendo porque hacemos las cosas y para que las hacemos retorno a mi actividad.

C you!

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